Los vinos del Titanic: La increíble bodega flotante

La historia del gallego y el plato del Titanic
Todo comenzó el 1 de septiembre de 1981, cuando Antonio Varela, patrón del pesquero gallego “Paquea Loureans”, se encontraba faenando en la zona de pesca en aguas al sur de Inglaterra y al oeste de Francia. Según quedó anotado en su cuaderno de bitácora, “sin novedad y con buen tiempo”, y entre la maraña de redes apareció, entre el pescado, un pequeño plato blanco. Este plato, decorado con una bandera roja y una estrella blanca en su fondo, llevaba en su reverso apenas legible la palabra “Liverpool” acompañada de un sello verde.
Al regresar a La Coruña, Antonio recogió aquel plato junto a otros tesoros –estrellas de mar y utensilios de pesca–, y lo reservó como regalo para su hijo Toni, que en aquel entonces tenía solo cuatro años. Durante su infancia, Toni desayunaba, comía y jugaba con ese plato, convirtiéndolo en un recuerdo familiar imborrable.
Pasaron los años y, cuando Toni ya era mayor, descubrió por casualidad un reportaje sobre el Titanic en una revista. Las imágenes de la exposición mostraban platos de tercera clase idénticos al que él conservaba, con la misma bandera roja y la inscripción “White Star Line” en la porcelana. La coincidencia fue tan impactante que Toni decidió investigar y descubrió que su preciado plato había sido parte de la vajilla original del mítico trasatlántico.
Según estudios y mapas facilitados por la Cooperativa de Armadores de Pesca de Vigo, durante los días 10 y 11 de abril de 1912, el Titanic navegó por las zonas de pesca (VII, VII h y VII c) en las costas de Southampton. Se especula que un joven pasajero de tercera clase, en medio del jolgorio y la algarabía –quizás por un descuido o un arrebato de rebeldía– arrojó su plato al mar. Décadas después, este objeto fue capturado por las redes del pesquero gallego de Antonio Varela, convirtiéndose en el primer objeto recuperado del Titanic. Hoy, ese plato tiene un valor estimado de más de medio millón de euros y simboliza la conexión entre la historia personal y la leyenda del Titanic.
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La bodega del Titanic: Un templo del lujo vinícola
Pero el plato es solo una pequeña parte de una historia aún más fascinante: la bodega del Titanic. Desde sus primeros bocetos, el Titanic se diseñó no solo como el transatlántico más imponente, sino también como un palacio sobre el agua. La bodega, ubicada en las cubiertas inferiores para protegerla del calor y las vibraciones, fue concebida para preservar más de 1.500 botellas en condiciones óptimas, tal como se haría en una bodega tradicional subterránea.
Organización y Servicio
La bodega se dividía en varias secciones:
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Champagnes y espumosos:
Aquí brillaban referencias de casas legendarias como Veuve Clicquot, Heidsieck y Juglar. Además, el Champagne Henri Abelé ocupaba un lugar destacado. Producido en Reims desde 1757, este espumoso simbolizaba el máximo lujo. Casi 100 años después del naufragio, la Fundación Titanic eligió este champagne para conmemorar el centenario, lanzando una edición especial que llegó a regalarse a celebridades como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. -
Vinos tintos y blancos:
La bodega contaba con selecciones procedentes de las mejores viñas de Francia –destacándose vinos de Borgoña y Burdeos–, así como de España (incluyendo vinos de Jerez, Priorat y Rioja), Italia, Alemania y Portugal. -
Vinos de postre:
Entre ellos se encontraba el enigmático bermet serbio, elaborado en la región de Sremski Karlovci. Este vino de postre, apreciado por la realeza europea, se caracteriza por un proceso de fermentación único que incluye la adición de hierbas curativas y especias naturales de la región de Fruska Gora. Con un color rojizo, un dulzor envolvente y una graduación alcohólica entre el 15 y 18%, el bermet ofrece notas de miel, frutas secas y un sutil toque especiado, brindando una experiencia aromática y compleja.
En Primera Clase, el servicio del vino era una experiencia en sí misma. Contaban con sommeliers especializados que asesoraban a los comensales y servían cada copa de cristal siguiendo elegantes cartas de vino, que sugerían maridajes perfectos para el exquisito menú diseñado por el chef August Escoffier. Aunque los pasajeros de Segunda y Tercera Clase también tenían acceso a bebidas alcohólicas, la selección en Primera Clase se caracterizaba por su exclusividad y calidad.
El banquete de lujo a bordo: Gastronomía y vino en perfecta armonía
Pero claro, toda bodega de vinos que se precie necesita de una selección extraordinaria en cuanto al menú se refiere…
En el Titanic, la comida a bordo era una experiencia de lujo diseñada para complementar la opulencia de su bodega vinícola. Los menús eran elaborados por el renombrado chef August Escoffier, y se servían en comedores elegantemente decorados. Los alimentos se almacenaban en cámaras frigoríficas especialmente acondicionadas, manteniendo temperaturas ideales para preservar la frescura, y el servicio se realizaba con una coreografía casi teatral.
El precio del billete incluía estas delicias, de modo que los pasajeros de Primera Clase no solo pagaban por un viaje transatlántico, sino por una experiencia culinaria sin parangón. Cada comida era una celebración del buen gusto, donde el vino y la gastronomía se fusionaban en perfecta armonía.
Menú de Primera Clase del Titanic (14 de abril de 1912)
Entrantes y Primeros Platos:
- Hors d'œuvre Variés – Entremeses variados
- Oysters – Ostras
- Consommé Olga – Consomé “Olga”
- Cream of Barley – Crema de cebada
Platos Principales y Pescados:
- Salmon, Mousseline Sauce, Cucumber – Salmón con salsa muselina y pepino
- Filet Mignons Lili – Filetes mignon “Lili”
- Sauté of Chicken Lyonnaise – Salteado de pollo a la lionesa
- Vegetable Marrow Farci – Calabacín (tipo marrow) relleno
- Lamb, Mint Sauce – Cordero con salsa de menta
- Roast Duckling, Apple Sauce – Pato asado con salsa de manzana
- Sirloin of Beef, Château Potatoes – Solomillo de ternera con patatas “Château”
Acompañamientos:
- Green Peas – Guisantes
- Creamed Carrots – Zanahorias en crema
- Boiled Rice – Arroz hervido
- Parmentier & Boiled New Potatoes – Patatas Parmentier y patatas nuevas hervidas
Entre Platos / Sorbet:
- Punch Romané – Ponche “Romané” (sorbete para limpiar el paladar)
Plato Frío Adicional:
- Roast Squab & Cress – Pichón asado con berros
Bebida Destacada:
- Red Burgundy – Vino tinto de Borgoña
- Cold Asparagus, Vinaigrette – Espárragos fríos con vinagreta
Postres y Dulces:
- Pâté de Foie Gras – Paté de foie gras
- Celery – Apio
- Waldorf Pudding – Pudín Waldorf
- Peaches in Chartreuse Jelly – Melocotones en gelatina de Chartreuse
- Chocolate & Vanilla Éclairs – Éclairs de chocolate y vainilla
- French Ice Cream – Helado francés
La ciencia de la conservación en el fondo del mar
¿Qué sucede con esos vinos tras más de 100 años en el fondo del mar? El Titanic reposa a unos 3.800 metros de profundidad, donde la temperatura es extremadamente baja y constante, actuando como una cámara de refrigeración natural que ralentiza la oxidación y el deterioro. Además, la oscuridad total impide que la luz dañe los compuestos sensibles del vino.
La inmensa presión (alrededor de 380 bar) es otro factor clave. Las botellas originales, diseñadas para mantener un sello hermético, han perdido parte de su cierre (el corcho y la cápsula), permitiendo que el agua se infiltre y iguale la presión interna con la externa. Este equilibrio evita una implosión catastrófica, algo que ocurre en estructuras diseñadas para mantener una alta presión interna, como el submersible Titan. Aunque el vidrio es frágil y puede astillarse, muchas botellas se han conservado en estado relativamente bueno, permitiendo a científicos y coleccionistas estudiar su composición química, que en algunos casos se asemeja a la de los champagnes modernos.
FAQs – Preguntas Frecuentes sobre los Vinos del Titanic
1. ¿Qué botellas se han recuperado del Titanic?
Se han recuperado algunas botellas emblemáticas, principalmente champagnes de casas legendarias como Veuve Clicquot, Heidsieck y Juglar, junto con referencias de vinos tintos y blancos, y el famoso bermet serbio.
2. ¿Cómo se preservan los vinos en el fondo del mar?
La conservación se debe a la baja y constante temperatura, la ausencia de luz y el equilibrio de la presión interna y externa en las botellas, gracias a la pérdida de su sello original.
3. ¿Por qué el Champagne Henri Abelé es tan importante?
Este champagne, símbolo de lujo, fue elegido 100 años después del naufragio para conmemorar el centenario del Titanic, y se lanzó una edición especial que se regaló a celebridades, reafirmando su estatus legendario.
4. ¿Qué hace único al bermet serbio?
El bermet, elaborado en Sremski Karlovci con hierbas y especias de Fruska Gora, se caracteriza por un dulzor envolvente, notas de miel y frutas secas, y una graduación alcohólica entre el 15 y 18%, lo que lo hacía popular entre la realeza europea.
5. ¿Qué condiciones hacen posible que los vinos del Titanic se hayan conservado?
La combinación de una temperatura constante, total oscuridad y la igualdad de presión interna y externa (tras el deterioro del sello) son factores clave que han permitido la sorprendente preservación de estas botellas.
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